El tesoro de la vida. Los verdaderos maestros de las generaciones.

Gracias, abuelitos

Gracias al avance de la medicina, la esperanza de vida no ha hecho más que aumentar en las últimas décadas. En 2025, España logró situarse dentro del Top 10 de países con mayor esperanza de vida, con una media de casi 84 años. De los más de 48 millones de españoles, aproximadamente un 20% superan los 65 años, lo que muestra una población, por lo general, envejecida.


 

De ese 20%, se estima que casi el 30% sufren soledad no deseada, es decir, algo más de dos millones de personas. Dos millones de personas en su etapa final de la vida, en su día a día, no socializan. Esta falta de compañía puede generar graves problemas emocionales, llegando incluso a provocar depresión. El uso de analgésicos y antidepresivos, sumados con la propia medicación para sus enfermedades, suele acelerar el proceso de fallecimiento. En febrero, Doblecheck aborda el tema de la salud mental. Es inevitable hacer una mención, del bien que hacen los nietos a los abuelos y viceversa a nivel psicológico.

La mejor medicina para ellos no es un ibuprofeno o una rutina de tres pastillas por la mañana y tres por la tarde. La mejor es una simple llamada. Un simple abrazo. Un simple beso. Aquellos que tienen la inmensa suerte de tener abuelos, ganan un inmenso tiempo de vida y generan una cantidad infinita de recuerdos y grandes memorias.

Somos seres sociales, ayudar y relacionarnos es nuestra salsa. Los que han tenido la oportunidad de conocerlos, tal vez hayan sido sus profesores de matemáticas o de lengua. Sus canguros cuando los padres no estaban. Sus referentes que le enseñaban las pequeñas grandes cosas de la vida o los que daban una chuche cuando mamá no dejaba… Sin embargo, aquellos que no los pudieron conocer, lamentablemente no saben que ese sentimiento. Así que es el deber de los afortunados, de poder aprovechar ese momento.

La relación nieto-abuelo y abuelo-nieto va más allá de una mera relación familiar. A nivel psicológico, ambos se convierten en un gran apoyo emocional. Sentirse parte del día a día, pedir consejos o simplemente hablar, mejora la autoestima de cada uno al sentirse útiles. También hay que mencionar los encuentros    familiares que se generan, los sentimientos que ellos llevan y el resto de actividades que ayudan a ambos a poder crecer a nivel intelectual.

Ni mucho menos un nieto o un abuelo puede sustituir a un psicólogo. Aun así, su ayuda incondicional y por puro amor, siempre es de ayuda, siempre nos ayuda a superar un problema cuando alguien nos dice que podemos hacer o que nos comparta su punto de vista y experiencia.

Al final, hablar de salud mental también es hablar de relaciones. No siempre podemos evitar que una persona mayor tenga dolores físicos o tome muchas pastillas, pero sí podemos hacer algo por ellas, hacerlas sentir útiles. Una tarde en el salón, una partida de cartas, una videollamada improvisada o una visita un domingo cualquiera es más que suficiente para poder alegrar el día a una persona.

Quien tiene la suerte de poder ver a sus abuelos todavía, tiene también una responsabilidad: aprovechar ese tiempo mientras existe. Porque esos ratos no solo hacen bien a ellos, también nos ordenan por dentro a nosotros. Nos recuerdan de dónde venimos, qué cosas importaban antes de las prisas y qué significa de verdad cuidar a alguien. Y quizá, además de crear recuerdos, estemos dando algo que no hace ningún medicamento: hacer que una persona se sienta feliz y acompañada.