Cuando la realidad no cabe en un post, el fenómeno Gabby Petito
Gabrielle "Gabby" Petito fue una joven estadounidense de 22 años cuya desaparición en agosto de 2021 conmocionó al mundo. Mientras realizaba un viaje de estilo "van life" a través de los parques nacionales de Estados Unidos junto a su prometido, Brian Laundrie, Gabby desapareció de forma repentina.
Recientemente, me senté a ver el documental sobre Gabby Petito y, sinceramente, no salí de esa experiencia siendo la misma persona. Había seguido la noticia en 2021, como todos, viendo los titulares de una joven influencer de 22 años que desapareció durante un viaje en furgoneta con su prometido, Brian Laundrie. Pero ver el desglose de su salud mental y los momentos previos a su trágico final por estrangulamiento me obligó a mirar más allá de la pantalla. Gabby no era solo una cara bonita en Instagram sino que era una mujer atrapada en un ciclo de control coercitivo que el mundo, y la policía, decidieron ignorar.
Gabrielle "Gabby" Petito fue una joven estadounidense de 22 años cuya desaparición en agosto de 2021 conmocionó al mundo. Mientras realizaba un viaje de estilo "van life" a través de los parques nacionales de Estados Unidos junto a su prometido, Brian Laundrie, Gabby desapareció de forma repentina. La investigación posterior reveló un video de una cámara policial en Moab, Utah, captado semanas antes, donde se observaba a una Gabby visiblemente angustiada tras un altercado doméstico. Tras una búsqueda exhaustiva, sus restos fueron hallados en septiembre en el Parque Nacional Gran Teton, determinando que la causa de muerte fue estrangulamiento manual.
El caso se convirtió en un hito mediático debido a la constante actividad de la pareja en redes sociales, las cuales ya proyectaban una relación que contrastaba violencia con la realidad de abuso y tensión que terminó en feminicidio.
A todo eso, el caso de Gabby es la punta de un iceberg verdaderamente aterrador. Según cifras de la ONU Mujeres y la OMS, se estima que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja íntima. En 2024, las estadísticas siguen siendo desoladoras ya que cada día, más de 130 mujeres son asesinadas por un miembro de su propia familia. Lo que hace que el fenómeno del maltrato doméstico sea tan fuerte es su capacidad de camuflarse bajo la normalidad, convirtiendo el hogar, el lugar donde deberíamos estar más seguros, en una celda psicológica.
Lo que más me impactó del documental fue darme cuenta de cuántas mujeres se vieron reflejadas en los ataques de ansiedad de Gabby. Ella se disculpaba constantemente con la policía, asumiendo la culpa de "ser demasiado emocional", mientras su agresor mantenía una calma manipuladora.
Este documental ha servido como un catalizador para miles de víctimas que, tras años de ocultar el abuso por miedo al juicio social o por creer que "no era para tanto", finalmente alzaron la voz. La historia de Gabby desmanteló la mentira de las redes sociales, nos enseñó que un feed lleno de atardeceres y sonrisas puede ser el refugio de un alma que está pidiendo auxilio a gritos. Eso ha inspirado a muchas a entender que el abuso no empieza con un golpe, sino con el aislamiento y la invalidación de sus sentimientos. Y para muchas la sanación comienza cuando dejaron de ver su vulnerabilidad como una debilidad y comenzaron a verla como la prueba de su resistencia.
Si tuviera que situar este documental en una escala de relevancia frente a otras producciones sobre violencia doméstica, mi ranking sería el siguiente:
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El Caso de Gabby Petito (American Murder / Documentales Varios) Lo sitúo en primer lugar porque es el único que analiza la violencia en la era digital. Expone cómo las herramientas de "felicidad" se convierten en opresión y cómo el sistema falla al no identificar las crisis de ansiedad como signos de auxilio.
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Las tres muertes de Marisela Escobedo En segundo lugar, por mostrar la impunidad sistémica y el dolor incansable de una madre.
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The Trials of Gabriel Fernandez Tercero por su crudo análisis sobre cómo el abuso doméstico destruye la psique desde la infancia.
La decisión de estructurar un ranking entre diversas producciones documentales no responde a un deseo mío de jerarquizar el dolor, sino a la necesidad de evaluar qué narrativas están logrando generar un cambio real en la percepción pública del abuso. He seleccionado estos títulos porque cada uno aborda una visión distinta de la violencia, desde la falla del sistema judicial hasta el impacto en la infancia, pero sitúo el caso de Gabby Petito en el primer lugar por su relevancia contemporánea. Sobre todo cómo nos permite entender cómo el maltrato ha evolucionado junto con la tecnología, y por qué algunos relatos logran romper el muro del silencio de las víctimas de manera más efectiva que otros, convirtiéndose en herramientas de prevención más que en simples crónicas de sucesos.
La responsabilidad de mirar de cerca
Mi crítica final tras este visionado es hacia la superficialidad con la que consumimos la vida ajena. Los medios y las redes sociales nos engañan, nos venden una estética que nos vuelve ciegos ante el dolor del vecino. El abuso doméstico se nutre del silencio y de la "buena imagen".
Debemos ser más delicados y observadores. Si algo nos enseña Gabby es que la salud mental es frágil y que nadie debería ser juzgado por su inestabilidad cuando está siendo víctima de un entorno hostil. Invitó a la reflexión: no te quedes con la foto perfecta. Pregunta, escucha y, sobre todo, válida. A veces, la señal de ayuda no es un grito, sino una sonrisa que tiembla frente a una cámara.