Los jóvenes catalanes reducen su consumo de tabaco en pandemia

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Consumo de tabaco en jóvenes. / Foto: Pexels

Un 22,6% de jóvenes de Cataluña eran fumadores en 2020, según el Instituto de Estadística de Cataluña, pero esta cifra ha disminuido con la pandemia.

Los jóvenes catalanes reducen su consumo de tabaco en pandemia

Según el cardiólogo de la Clínica Corachán, Jose Eduardo Larrousse, “la gente que fuma es cada vez más joven, ya que, he tenido que recibir a muchos pacientes adolescentes y jóvenes con enfermedades provocadas por el tabaquismo”. Además, confirma que, desde que comenzó la pandemia, no ha notado un aumento de pacientes jóvenes a causa del tabaco, sino que una leve disminución.

En Cataluña, según datos de la Agencia de Salud Pública, la mayor parte de las personas fumadoras inician su consumo de tabaco en la adolescencia. El uso de tabaco entre los adolescentes de 14 a 18 años escolarizados ha disminuido notablemente en los últimos años: el porcentaje de fumadores diarios pasó del 23,0% en 2004, ha pasado a ser del 11,7% en 2018. Pero esta sigue siendo una preocupación para los profesionales y las administraciones responsables de la Educación y de la Salud Pública.

Según Sofía Fiedler, portavoz de Psicología Chile y psicóloga del Servicio de Salud Metropolitano Oriente, el tabaco genera consecuencias a largo plazo para los jóvenes. “Además de lo que ya conocemos respecto a que el tabaquismo produce cáncer, entre otras enfermedades que se han verificado, en el caso del adolescente que consume tabaco, podemos encontrarnos con otras enfermedades que no veremos en el momento, pero que sí afectarán en el futuro”, ha confirmado la doctora Fiedler.

De igual manera, la psicóloga asegura que es sumamente importante reducir el consumo de tabaco en jóvenes porque, además de ser más susceptibles a generar adicción, “puede haber frenos en el desarrollo porque el tabaco impide la buena oxigenación del cerebro y el cuerpo. Esto genera que los jóvenes tiendan a ser más sedentarios y a tener mala cicatrización”. 

Pero no solo tiene efectos en cuestiones respiratorias, sino que también es un factor de riesgo en enfermedades cardíacas. Según detalla el doctor  Jose Eduardo Larrousse, en el departamento de cardiología “se atiende a muchos pacientes con problemas al corazón causados por el consumo de tabaco”. Además, los daños que un fumador puede padecer son severos, y que “los daños más comunes en el corazón causados por el tabaco son los infartos, la angina de pecho y la muerte súbita”, ha dicho.  

 

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Jóvenes fumadores en contexto social.

Cabe mencionar que el tabaquismo es la principal causa evitable de muerte prematura en Europa, con 700.000 de muertes al año en el continente, aparte de causar problemas respiratorios y cardiacos en otros millones de personas. A pesar de que se han llevado a cabo numerosas campañas en contra del cigarro, Europa parece ser uno de los continentes que muestran una de las disminuciones en el consumo más lentas, según la OMS. 

Específicamente, en España, el consumo de tabaco se encuentra por encima de la media de la Unión Europea (UE), llevándolo a estar dentro de los cinco países en los que más se fuma. Por su parte, Cataluña se encuentra en el décimo segundo lugar de las Comunidades Autónomas con consumo más alto. En 2018, el 22.52% de su población eran fumadores, según el Instituto de Estadística de Cataluña.

En cuanto al consumo por sexo, los hombres jóvenes eran los que más consumían tabaco, pero, actualmente, la mujer joven ha aumentado su consumo. En 2018, el consumo de las mujeres se mostraba en el 18,6%, y ha ido aumentando un 2% aproximadamente cada año. El cardiólogo Larrousse, actualmente atiende a diario a “muchas más mujeres jóvenes que a hombres por enfermedades provocadas por el tabaquismo”. 

Consumo de tabaco en jóvenes entre 15 y 24 años dividido por mujeres y hombres en 2019 y 2020. (Gráfico 1).  

En 2021, según los datos publicados por el IDESCAT, en la comunidad autónoma había 816.912 jóvenes entre las edades de 15 a 24 años. Y desde 2019 a 2020 aumentó el consumo de tabaco en un 2,1%, como se puede ver en el gráfico 1. 

Estos datos han cambiado con motivo de la pandemia, ya que, según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, se estima que aproximadamente un 7% de las personas fumadoras han dejado de fumar, un 17,8% ha fumado menos, un 35,7% fumó lo mismo, y un 39,3% ha consumido más tabaco. Esta encuesta, con motivo de la Semana Sin Humo, la respondieron personas de una media de edad de 45 años. Pero, ¿cómo ha afectado esto a los jóvenes?

Son diversos los factores que han podido causar una disminución en el consumo de tabaco de los jóvenes en Cataluña. Por un lado, está el miedo a los síntomas graves del COVID-19, en los cuales se señaló a los fumadores como víctimas de riesgo. También ayudó el cambio en la rutina de los jóvenes, que pasaron de salir de casa y socializar en ambientes donde su círculo fumaba, a estar encerrados en casa. Podría deberse también a la convivencia en casa, dado que muchos jóvenes viven con sus padres, quienes suelen desconocer la adicción de sus hijos. 

Por otro lado, Sanidad impulsó políticas en el 2020 que también ayudaron en este aspecto. Además, durante el tiempo de confinamiento, se habilitó una ayuda online para aquellos que quisieran dejar de fumar. Otra medida fue el financiamiento público por parte de fármacos para dejar de fumar, que según datos de la Unidad de Control del Tabaco del Instituto Catalán de Oncología, utilizaron más de 36.000 personas. 

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Consumo de tabaco en jóvenes. / Foto: Pexels

En una encuesta hecha por Doblecheck, a jóvenes de entre 17 y 26 años se les preguntó sobre su consumo de tabaco en estos últimos años. Este estudio pretendía analizar y obtener respuestas a través de testimonios sobre la manera en que la pandemia afectó el consumo de tabaco de los jóvenes. Para ello, se les pidió datos específicos sobre su hábito.  

Primero respondieron sobre la cantidad de tabaco que consumían antes de que empezara la pandemia, donde la mayoría se situaban en el consumo entre menos de cinco y entre cinco y diez cigarrillos diarios. 

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La segunda cuestión de la encuesta analizaba si el confinamiento domiciliario hizo aumentar el consumo de tabaco de estos jóvenes. Los resultados mostraron que una gran mayoría de los encuestados, no había aumentado el consumo durante el cierre, para alguno había disminuido. 


“Me daba pereza salir a comprar tabaco” o “Fumaba antes de la pandemia, pero durante el confinamiento aproveché para dejarlo” son algunos de los testimonios de la encuesta. 


Por otro lado, un pequeño porcentaje sí que aumentó su consumo. “En casa éramos todos fumadores y, cuando estás en un espacio cerrado y reducido y alguien empieza a fumar, invita a que fumes también”, detalla uno de los jóvenes. 

Más adelante se les preguntó la cantidad de tabaco consumida durante el confinamiento. Esto mostró que una gran parte de ellos consumía menos de cinco cigarrillos al día, seguidos a bastante distancia de los jóvenes que fumaban entre cinco y 15 cigarrillos al día. Por último, un pequeño porcentaje consumía hasta un paquete de cigarrillos diario, “principalmente por ansiedad” ha afirmado un testimonio. 


Estos resultados muestran una notable bajada en el consumo de cigarrillos, donde se ve que los jóvenes fumaron menos en confinamiento. Una alta mayoría de jóvenes, afirman que fumaron menos de 5 cigarrillos al día, cosa que contrasta con el menor número de los que fumaban la misma cantidad antes de la pandemia. 

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Por último, la encuesta preguntaba por el consumo de tabaco actual de estos jóvenes. En esta, el porcentaje de fumadores que afirma que consume menos de cinco y entre cinco y diez cigarrillos al día es mayoritario. Por otro lado, hay una cantidad notable que respondió que fuma entre diez y 15 cigarrillos al día. Estos datos muestran un repunte en el consumo de tabaco de estos jóvenes, donde vuelve una tendencia parecida a la que había antes que empezara la pandemia. Esta subida en el consumo, dicen los encuestados, se debe en mayor parte a la mayor libertad y a la vuelta a la vida social. 

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A pesar de este aumento, también hay una gran parte de los encuestados que ha logrado dejar de fumar después del confinamiento. “Empecé a fumar más porque salía más, ya que necesitaba estar siempre fuera de casa. Hasta que llegó el punto en el que empecé a aborrecer el tabaco y finalmente lo dejé”, cuenta uno de los jóvenes encuestados.


Además de estas cuestiones estrechamente relacionadas con la cantidad de consumo de tabaco, los jóvenes respondieron una pregunta que relacionaba la infección de COVID-19 con el consumo de tabaco. La mayoría responde que disminuyó su consumo durante los días que estuvieron infectados. Entre las respuestas, hubo jóvenes que afirmaron que no fumaron siendo positivos, otros que su consumo bajó: “Durante los días de padecer el virus mi consumo bajó drásticamente debido a la falta de gusto”

Algunos han intentado fumar menos por la “dificultad al respirar” o “menor capacidad pulmonar”, mientras que en otros no ha variado su consumo. A largo plazo, algunos de los encuestados dejaron de fumar después de haberse infectado, pero la mayoría han continuado fumando. 


La encuesta realizada muestra que, aunque es verdad que en confinamiento el consumo de tabaco en jóvenes tuvo una buena tendencia y disminuyó notablemente, ahora la situación es bastante parecida a la de antes de la pandemia. 
Se podría decir que el tabaquismo en jóvenes tiene una causa social con mucho peso. Cuando están rodeados de otras personas que fuman o no tienen que convivir con familiares que no aprueban del vicio, son mucho más propensos a retomar el hábito. Su “acto de rebeldía”, como lo llama la psicóloga Fiedler, no nace con tanta facilidad si se ven alejados de su círculo social. 


El coronavirus se presentó como una amenaza mucho más tangible que cualquiera de las enfermedades que causa el tabaquismo. El miedo a que afectara de manera grave sus vías respiratorias llevó a que varios dejaran el cigarro, aunque fuera solo por algunos días. A pesar de que se le ha advertido por años a la población sobre enfermedades mortales que se generan por el tabaco, los jóvenes no parecen tomarlas tan en serio como lo hicieron con la pandemia de COVID-19 sin darse cuenta de que, en realidad, el tabaquismo es una pandemia invisible. 

Los jóvenes catalanes reducen su consumo de tabaco en pandemia
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