‘Mosso d’esquadra’ de la brimo: “La policía nunca puede ser moneda de cambio”

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‘Mosso d’esquadra’ de la brimo: “La policía nunca puede ser moneda de cambio”

Un mosso d’esquadra de la brigada móvil me abre las puertas de su casa para enseñarme la realidad del cuerpo policial. Porque no siempre todo es lo que parece. “La libertad de expresión acaba cuando invades o agrades la mía” y por eso no se debe juzgar sin antes saber el quid de la cuestión.

 

¿Por qué quisiste ser policía? ¿Por qué te decantaste por la brimo?

Decidí ser policía porque era un trabajo que desde fuera se veía muy atractivo por el abanico de posibilidades que ofrece, como servicio público para ayudar a la población.

Tenía ya compañeros y familiares dentro de los mossos y pensé que mis actitudes y mis posibilidades también podrían encajar.

Brimo fue el final de mi trayectoria profesional, ya que primero fui patrullero. Te encuentras con muchos imprevistos en la calle y te acabas replanteando si este oficio está hecho para ti. Aprendes a ver el mundo policial desde otro punto de vista.

Cinco o seis años después entré dentro de la brigada móvil, algo que siempre me había llamado la atención. Requiere mucha preparación: te preparan muy bien para las manis [manifestaciones], practicas deporte de forma constante, prácticas de tiro, etc.

Descríbeme tu jornada laboral.

Tengo distintos horarios, si no hay servicios importantes.

Un servicio normal consiste en llegar a tu lugar de trabajo para hacer un briefing de lo que hay ese día y de lo que puede ocurrir días posteriores. A continuación, hacemos preparación física, prácticas de tiro y clases teóricas de orden público, que consisten en saber cómo se están organizando los grupos violentos contra nosotros. En cambio, si se trata de un servicio importante y urgente hay horarios distintos: nos adaptamos al horario de las manis.

¿Cuántas horas a la semana le dedicas a tu entrenamiento (dentro y fuera del trabajo)?

En mi semana de fiesta entreno todos los días, menos el domingo. En cambio, en mi semana normal de trabajo nos adaptamos a los disturbios que haya y entreno tres veces por semana aproximadamente.

¿Cómo se organiza la brimo?

La parte operativa consiste en lo siguiente: tenemos un jefe superior, por debajo hay un inspector, subinspectores, jefes de servicio responsables del turno diario... Debajo de estos jefes de servicios hay seis grupos que se van turnando, es decir, cada semana trabajan tres grupos y descansan otros tres. Yo estoy dentro de un grupo que somos 60 personas por grupo.

Los grupos de información son los que hacen una previsión de lo que posiblemente nos encontraremos para activar más o menos furgones/grupos, pero a veces las previsiones se quedan cortas.

¿Cómo es el compañerismo dentro de la brimo?

Lo considero el secreto fundamental dentro de esta especialidad para poder llevar a cabo un buen servicio. Si no hay compañerismo, no hay trabajo.

La movilidad, la visión, la audición… ¿Se ven limitadas cuando lleváis todo el equipo puesto?  

Sí, los reflejos quedan limitados. Pero entrenamos para eso y la preparación física es fundamental para poder llevar todo el equipo. Todo nuestro material completo puede llegar a pesar entre 20 y 30 kg.

¿Cómo estás física y anímicamente?

Somos humanos y acabamos agotados. Los años de experiencia hacen que aprendas a que no te lo tomes como algo personal. Como crees que haces un trabajo fundamental para la sociedad, eso te hace tirar hacia adelante y tener compromiso.

¿Hay momentos en los que temes por tu vida?

Sí. Un ejemplo fue cuando encarcelaron a los presos polítics y hubo el tsunami democràtic. La gente empezó a llegar al aeropuerto y cada vez había más y más gente. Daba igual la cantidad de furgones que llegaran, el número de personas que había allí era inmenso. Creo que nunca había visto a tanta gente junta y atacándonos de esa manera. Hay veces que hay que hacer la intervención de salir corriendo, y no por eso eres más cobarde.

¿Te has replanteado tu trabajo alguna vez?

Sí. Por ejemplo, cuando hubo el tsunami democràtic me impactó muchísimo lo que vivimos, fue surrealista. Haces una reflexión interior y piensas: ¿estaré equivocado?, ¿no estaré equivocado?

También me acuerdo del atentando yihadista que hubo en Barcelona en 2017. Cuando saltó la noticia yo estaba trabajando de noche, y al final por vocación y porque uno cree en lo que hace, te toca el corazón que tu ciudad ha sido bombardeada y acabas yendo a trabajar, aunque no te toque.

¿Echas en falta apoyo político?

Sí. No creo que haya una policía tan politizada y judicial como los mossos d’esquadra. Nos utilizan como moneda de cambio para pactar gobiernos.

Nos gusta trabajar con transparencia. Si hay una mala praxis somos los primeros en decir el problema. Parece el mundo al revés: el problema es social, no de la policía. La policía nunca puede ser moneda de cambio y la libertad de expresión acaba cuando invades o agrades la mía.

¿Cómo es el apoyo social?

Es difícil y lo entiendo. Nosotros muchas veces somos el centro de atención. La sociedad muchas veces se piensa que nosotros queremos quitar ojos, romper extremidades, etc. Como si fuéramos orcos.

Cuando salen casos de este tipo, como gente que pierde el ojo, no es de forma intencionada y por supuesto no te sientes bien contigo mismo.

Hay algo que la gente desconoce y es que cuando llegamos al último recurso, que es lanzar pelota de goma o de foam, es porque nos autorizan los de arriba. No tenemos libertad de utilizarla. Cuando se hace la utilización es porque el nivel de violencia hacia nosotros es brutal.

¿Qué sensación tienes cuando estás en medio de una manifestación intentando controlar el orden público?

Depende. Nunca me he sentido superado, aprendes a aislarte. No me entran dudas con mi trabajo porque sé que estoy cumpliendo con mi deber.

¿Qué piensas acerca de las manifestaciones de las semanas anteriores por la detención de Pablo Hasél?

Si nuestros representantes políticos no lo prohíben, no voy a ser yo quien lo prohíba. Pero si que es cierto que nos falta responsabilidad a nivel social. Me da igual la causa de la manifestación siempre que no se convierta en disturbio.

¿Consideras que alguna vez has hecho una mala praxis no intencionada?

No, por suerte. Pero también me prevengo para que esto no suceda.

¿Qué piensas acerca de que algún compañero haya sido detenido por mala praxis? ¿Crees que realmente era mala praxis o no?

Hay que ver el porqué ha acabado eso en una presunta mala praxis. Si es de una forma consciente, que de momento no me he encontrado, lo quiero lejos de mi profesión.

¿Qué piensas acerca de la serie Antidisturbios?

No me siento para nada identificado y está llena de clichés.

‘Mosso d’esquadra’ de la brimo: “La policía nunca puede ser moneda de cambio”