Los jóvenes pasan de quedar en el parque a apostar en la ruleta

Los jóvenes pasan de quedar en el parque a apostar en la ruleta

Los expertos advierten que el perfil del ludópata ahora es el de un jugador de entre 25 y 35 años, aunque hay casos de adicción entre personas de menor edad

 

Los jóvenes han normalizado el juego. Es habitual encontrarse a personas de menos de 30 años pasando la tarde en las casas de apuestas, que se han convertido en una alternativa a las formas más comunes de ocio entre la población joven.

Según el estudio Juego y sociedad 2020, realizado por la Universidad Carlos III de Madrid para CEJUEGO, el Consejo Empresarial del Juego, España es uno de los cinco países europeos que muestra una incidencia más baja de ludopatía en Europa (un 0,3%), al nivel de Alemania (0,4%), Finlandia (0,6%), Francia (0,5%) y Suecia (0,3%).

Puede parecer una cifra poco significativa, pero tal y como expone la última encuesta realizada por ESTUDES, la Encuesta Estatal sobre uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias, que se lleva a cabo dentro del Plan Nacional contra la Droga, más de un 10,3% de jóvenes de entre 14 y 18 años jugaron con dinero online en el periodo 2018-2019, unos 214.564 individuos, y con dinero físico un 22,7%, un total de 472.875 personas.

Durante el período 2018-2019 casi 690.000 jóvenes de entre 14 y 18 años participaron en juegos de azar con dinero real u online

Uno de los testimonios que permite personalizar esta situación es el de Pablo, un joven de 22 años que asiste a la asociación Jugadores Anónimos. Según explica, su adicción empezó hace dos años, cuando empezó a jugar en Bet365, una casa de apuestas deportivas. “Vi a un chaval que hizo una apuesta de 100 euros y yo que nunca me había atrevido cogí lo máximo que tenía en el banco, 120 euros, y lo aposté: me quedé sin pasta”.

Pablo comenta que, al inicio, las personas con adicción no suelen reconocer que tienen un problema, porque al final cuando están empezando piensan que en las siguientes apuestas lo recuperarán y ahí empieza “un bucle del que no sales”. “En mi caso, mis padres fueron los que me pillaron la cantidad gastada, en vez de ir yo donde ellos y decirles lo que había pasado”, reconoce el chico.

Otro caso es el de Xane Castro Rodríguez, un gallego de 26 años que se dedica al comercio digital. El emprendedor define la vida de una persona ludópata como una totalmente dependiente del juego. “Todo el día queriendo ir a apostar, dejar de hacer planes u ocultar cosas para hacerlo y todo el tiempo preocupado y nervioso por los resultados de las apuestas, cosa que te genera un estrés y un mal humor increíble”, explica el de Galicia.  Así mismo, recalca que el ludópata es “una persona mentirosa”, que se vuelve ermitaña y que se convierte en alguien completamente asocial.

Castro comenta que él buscó ayuda profesional junto a sus padres y acudió a terapia en una clínica gallega llamada AGALURE. “Me pusieron un tratamiento estricto de control de gastos, donde tú puedes gastar el dinero que quieras, pero siempre justificándoselo a la persona que esté a tu cargo, además de terapias semanales y terapias en grupo”, recuerda.

El tercer testimonio, que no ha querido hacer pública su identidad, es un un chico canario de 22 años. Afirma que para el adicto “parece que todo depende de ti: en la ruleta es por los número que tú decides apostar y en las apuestas deportivas por el equipo que tú eliges”, por lo que cree que si fallas te acabas sintiendo responsable, sin entender que eso responde al azar. “Es una montaña rusa emocional muy tóxica”, destaca el veinteañero en referencia a que hay días en los que se gana dinero y se percibe con emoción, mientras que hay otros en los que se pierde y el ludópata se fustiga.

Con respecto al desarrollo de la adicción al juego por parte de los más jóvenes, el canario asegura que el bombardeo publicitario y mediático es en gran parte responsable. “Tú ves publicidad de casas de apuestas continuamente. Además, referentes deportivos, sociales y del mundo de la cultura forman parte de estos”,  por lo que, según el chico, opera una “lógica de blanqueamiento del juego” como una actividad no solo legítima, sino que hasta los ídolos de masas incitan a apostar y jugar.

Según la psicóloga especialista en adicciones y trabajadora en la Red Nacional de Apoyo y Soluciones para Adicciones, Ana María Hidalgo Mora, para evitar recaer en la ludopatía aconseja protegerse y no tener conexión en ningún momento con el contexto que propiciaba la conducta adictiva, pues se desarrollaría en las personas rehabilitadas “un impulso irrefrenable que los incitaría al consumo descontrolado”.

Tal y como cuenta la profesional, ha tenido pocos casos de pacientes que, al terminar el tratamiento, hayan recaído, pero admite que la mayor parte de las recaídas se da en el inicio del proceso.

Hidalgo comenta que el perfil del ludópata suele ser un hombre joven, entre los 25 y los 38 años, aunque afirma que cada vez están encontrando casos de chicos más jóvenes, así que puntualiza que esta franja de edad se puede situar a partir de los 18 años. “Debido a la incidencia de las casas de juego y sobre todo de las apuestas online, todo se ha acelerado bastante”, confirma la psicóloga.

En este sentido, el director técnico de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), Juan Lamas, considera que los perfiles han variado. “Hace 25 años se hablaba siempre de un varón de entre 45 y 55 años, jugador mayoritariamente de máquinas tragaperras, que llevaba siete u ocho años jugando, casado y con trabajo”. Sin embargo, Lamas matiza que, en la actualidad, “estaríamos hablando también de un varón, pero de entre 25 y 35 años, jugador mayoritariamente de apuestas deportivas o de juego online y cuya capacidad económica es menor”.

El problema, según el director técnico de FEJAR, cuando uno empieza a jugar en edades tempranas, es que se hace “sin tener la personalidad formada y sin haber desarrollado estrategias para afrontar las consecuencias negativas que le puede traer el juego”. Por lo tanto, lo que esto produce, y así lo reflejan las estadísticas de FEJAR, es que las personas que llegan a tratamiento sean más jóvenes.

Lamas critica que las casas de apuestas instalen sus establecimientos cerca de lugares frecuentados por jóvenes. “Las autorizaciones administrativas carecen de una visión de salud pública y predomina una visión economicista”, expone. El director técnico se ha referido también al juego público de azar, “no se puede decir «si sueñas, loterías», sino que primero habría que decir claramente que la mayoría del juego de azar está pensado para perder”.

Imagen de la cabecera de Twitter de Sportium (@sportium), casa de apuestas oficial de LaLiga.

Por último, Lamas ha destacado que los jóvenes no son conscientes de que el juego de azar puede ser un problema. “Tienen mucha más información y percepción de riesgo sobre el alcohol, el tabaco o el hachís”, sentencia.

La doctora especialista en Psicología Clínica y coordinadora de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge, Susana Jiménez Murcia, explicó en una entrevista publicada en Catalunya Press en octubre de 2020 que, respecto a los jóvenes, de 2010 a 2019 hubo un incremento de más del 12% de casos de pacientes entre 16 y 25 años. En 2019 este colectivo aglutinó el 17,4% de las consultas. 

Tras conversar con el psicólogo clínico y psiquiatra colaborador de esta unidad, Eduardo Valenciano Mendoza, y con otro de los psicólogos integrantes de la misma, Bernat Mora, se deduce que lo que atrae a los jóvenes del mundo de los juegos de azar, especialmente a los hombres, es que “genera una especie de tensión y nerviosismo”. Según los expertos, esta sensación provoca un placer espacialmente reforzante e incita a repetirlo, lo que acaba llevando a una pérdida del control en algunos casos según los profesionales.

Como último consejo, desde la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge se cree que en la importancia de la pedagogía en las escuelas, “igual que se explican los peligros que pueden tener las drogas, también se debería hacer con el juego”.

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