¿Igualdad o equidad? El problema de la educación especial

Educación especial
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¿Igualdad o equidad? El problema de la educación especial

La Plataforma Inclusiva Sí, Especial También ha pedido a los grupos parlamentarios que eliminen la disposición cuarta de la nueva reforma educativa ya que abre la puerta a que las comunidades autónomas vacíen los centros de educación especial. La reforma afirma que en diez años los centros ordinarios contarán con los recursos necesarios para poder atender en las mejores condiciones al alumnado con diversidad funcional. La plataforma lamenta que, de ser así, la educación especial desaparecerá.

Partiremos de la base de que todas las personas tienen exactamente el mismo derecho de recibir una educación digna y a la altura de sus necesidades. Hay que entender que, por más que a todos nos gustaría que las personas que presentan algún tipo de diversidad funcional pudiesen tener exactamente las mismas facilidades para aprender y relacionarse que el resto de personas, no es así. Por este motivo, la mejor manera de garantizar una educación que les permita desarrollar al máximo sus capacidades es a través de los centros de educación especial en los cuales se encuentran docentes preparados para educar y tratar a estos chicos y chicas.

Las diversidades funcionales están muy estigmatizadas en nuestra sociedad. Miramos a las personas que padecen alguna con pena y nos solidarizamos con sus familias pensando que les ha tocado una desgracia. Pero lo cierto es que la inmensa mayoría de familias con un hijo con diversidad funcional afirma que no lo cambiaría por nada del mundo. Simplemente hay que entender que son personas que han nacido para aportar otras cosas profundamente importantes para la sociedad, como lo son los valores del amor, el esfuerzo, el respeto o el cariño, y que no necesariamente tienen que estar relacionadas con ser excelentes estudiantes o acabar dirigiendo una empresa.

Hay que entender que son personas que han nacido para aportar otras cosas profundamente importantes para la sociedad y que no necesariamente tienen que estar relacionadas con ser excelentes estudiantes o acabar dirigiendo una empresa

Cuando entendamos que son personas cuyo objetivo vital no tiene por qué estar relacionado con los que todos creemos que deben ser los propósitos de una persona, sabremos qué herramientas podemos ofrecerles para que desarrollen lo mejor de ellos mismos. A veces, se pasa por alto lo más importante a la hora de abordar cualquier cuestión: ¿qué opinan las personas implicadas? Las familias de gran parte de los jóvenes con alguna diversidad funcional quieren que sus hijos acudan a centros de educación especial. Nadie mejor que unos padres sabe qué es lo mejor para su hijo, por lo tanto, si hay una infinidad de padres y madres luchando para que estos centros no cierren, ¿dónde está el debate?

Otro tema es el hecho de dotar a los centros de educación ordinarios de las herramientas necesarias para poder tratar a personas con necesidades especiales en el caso de que sean los padres los que decidan si matricular o no a su hijo en un centro de este tipo. Además, del mismo modo que las personas sin diversidad funcional presentan demandas educativas distintas según sus características o capacidades, no se puede pretender establecer un único modo de enseñanza para jóvenes con necesidades especiales, puesto que no se pueden meter todas las diversidades funcionales en el mismo saco.

En ocasiones, nos perdemos en el término igualdad intentándolo imponer por activa y por pasiva, sin darnos cuenta de que muchas veces por lo que tenemos que luchar es por la equidad. Para lograr una igualdad de oportunidades hay que repartir las herramientas en función de las necesidades. Esto significa que, si tú necesitas dos empujones para lograr lo que quieres en la vida y otro necesita cinco, no se comete ninguna injusticia si recibes menos empujones. Sí a la equidad. No a la igualdad que anula la diferencia enriquecedora. Porque querer a las personas como son y ayudarlas en sus necesidades, cada una las suyas, es la mayor manifestación de sentido de comunidad y de libertad.

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