Los métodos más sofisticados de tráfico de cocaína en tiempos de covid-19

El aeropuerto de Barcelona determina las nuevas formas de entrada de cocaína a España, desde una guitarra eléctrica hasta un Lambrusco

Los métodos más sofisticados de tráfico de cocaína en tiempos de covid-19

El Covid-19 ha cancelado numerosos vuelos dejando los aeropuertos prácticamente vacíos y reforzando las medidas de seguridad. Por lo tanto, los narcotraficantes también han tenido que reinventarse e ingeniar nuevas formas de entrar cocaína a Barcelona. “La pandemia no los ha frenado, sino que ha perfeccionado su ingenio, la imaginación del ser humano no tiene límites”, explica el Caporal 11084 de la Unidad Central de Estupefacientes de los Mossos d’Esquadra. 

Los métodos más habituales del tráfico de cocaína en el aeropuerto de Barcelona, tanto en vuelos mercantiles como comerciales, siguen siendo las maletas de doble fondo, la droga adherida al cuerpo o ingerida y mezclada en líquido. Sin embargo, las organizaciones criminales han diseñado diversos métodos sofisticados para pasar la estricta seguridad de las fronteras. Desde cocaína diluida en botellas de vino hasta camuflada en productos como velas, barritas energéticas, perchas, figuras o incluso guitarras eléctricas. El Caporal 11084  recuerda la operación contra una organización criminal en la que encontraron cocaína líquida dentro de un vino: "La cocaína iba disuelta en bolsas dentro de un Lambrusco, esto es un éxito porque es muy difícil de creer que ahí dentro hay droga". Por otra parte, la forma más extraña que recuerda el Teniente de la Guardia Civil del aeropuerto de El Prat, Alonso Franco, fue camuflar droga dentro de una figura: "Recuerdo cuando metieron cocaína en una figura de ébano en forma de hipopótamo, fue algo que yo nunca había visto".

Retirada de cocaína en el interior de una guitarra eléctrica. Imágenes cedidas por la Guardia Civil de Cataluña (2020).

 

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Retirada de cocaína disuelta dentro de un vino Lambrusco. Imágenes cedidas por los Mossos d'Esquadra (2020).

 

Por tierra, mar y aire

Las principales rutas de llegada de la cocaína a Barcelona no han cambiado desde los años 80 y 90. Colombia sigue siendo la mayor exportadora de esta sustancia con el 68% de los cultivos del planeta, de acuerdo a la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. El Covid-19 ha producido una gran crisis económica y social en el país que junto al conflicto civil ya existente han impulsado el contrabando de cocaína.

El transporte más empleado para transportar la cocaína sigue siendo el marítimo y representa un 44% del total de cocaína transportado en 2019, seguido por el transporte terrestre con un 33% y finalmente, el aéreo que conforma el 20%, según el estudio "Drug Markets Report" de la Europol. Sin embargo, los aviones siguen siendo los grandes protagonistas del contrabando de cocaína en el territorio español.

El viaje hacia España arranca en Colombia con tres rutas distintas.  La primera pasa por el Mar Caribe y se dirige en avión hacia Guinea Bissau, Mauritania y Cabo Verde. Una vez en África, la droga se envía a través de un vuelo hasta las Islas Canarias y finalmente, se reparte por la península ibérica. El segundo recorrido pasa por Venezuela, un país de fácil tránsito debido a la situación de inestabilidad que se vive actualmente con Nicolás Maduro. Las fronteras están poco vigiladas y son muy caóticas, por lo tanto el paso de cocaína por este país es más sencillo. Desde Venezuela se dirige al Caribe y una vez allí, se traslada a España de forma aérea. Finalmente, el último trayecto pasa por Brasil hasta el norte de África para llegar a territorio español. A continuación, se presenta un mapa con los diferentes itinerarios mencionados. 

 

Principales rutas de cocaína hacia España, 2019

Fuente: Elaboración propia a través de datos de "Drug Markets Report 2019" de la Europol

 

Análisis REO para detectar cocaína

Los cuerpos policiales del aeropuerto de El Prat detectan posibles pasajeros con droga a través del análisis REO. Este proceso está conformado por una serie de indicadores cuyo objetivo es detectar de manera quirúrgica a personas que pueden ser más susceptibles de traficar cocaína. Una vez detectado a un pasajero sospechoso, la Guardia Civil se dispone a localizar el escondite de la droga. Para ello, se emplea una máquina de Rayos-X que realiza un TAC, tanto a la personas como al equipaje. Una vez detectado el estupefaciente, los cuerpos policiales realizan un drogotest. "Los drogotest son un tipo de reactivos químicos que al estar en contacto con la cocaína se vuelven de color azul celeste y en caso de positivo detenemos al pasajero", cuenta el Teniente Alonso Franco. 

Pero las pruebas antidroga que se realizan en el aeropuerto son indiciarias, es decir, la investigación no se completa hasta que un laboratorio lo analiza. Por lo tanto, los cuerpos policiales envían la droga a un centro especializado en toxicología y ellos son quienes demuestran que el producto es cocaína y que tipo de pureza tiene. Finalmente, la sustancia se lleva a una empresa de incineración, con la autorización de la Fiscalía y se quema. 

 

El tráfico de drogas, una tendencia imparable

España se encuentra en la cabeza de los países de la UE en droga decomisada entre 2007 y 2017, último período registrado por  el estudio "Drug Markets Report 2019" de la Europol. La clasificación la encabezan Reino Unido con 140 toneladas de cocaína incautada, seguido de Alemania con 130, Francia 125, España con 87 y Bélgica con 40 toneladas. 

En el territorio español las cantidades de drogas decomisadas han ido aumentando a lo largo de los años. En 2006 se produjo el primer pico con casi 50 toneladas incautadas. Pero la tendencia disminuyó en la siguiente década hasta que en 2017 llegó a un récord histórico: 87 toneladas de cocaína decomisadas. En el aeropuerto de El Prat la operación en la que se encontró más droga fue en el año 2009 y así lo recuerda el Teniente Alonso Franco: "Hicimos una intervención con un avión general que venía de Argentina y llevaba una tonelada de cocaína".

La tarea de frenar el tráfico de esta sustancia es muy compleja para los cuerpos policiales. Como bien explica el Teniente Alonso Franco, en España existe el Centro de Inteligencia Contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) que se encarga de elaborar planes específicos para frenar el narcotráfico, pero todavía queda mucho por recorrer: "Tú puedes frenar o detectar lo que entra en tu casa, pero no tienes capacidad de actuar desde Barcelona en el país de origen, esto debe ser potestad de los países productores". 

A continuación, se presentan dos gráficos que reflejan los países que más cocaína han decomisado entre 2007 y 2017 y la evolución de la incautaciones de este tipo de sustancias en el territorio español.

 

Cocaína decomisada en la UE entre 2007-2017

 

 
Fuente: Elaboración propia a través de datos de la Europol

 

Cocaína decomisada en España entre 1987-2017

 

 
Fuente: Elaboración propia a través de datos del Ministerio del Interior

 

La pureza determina el precio 

La cocaína varía su precio de acuerdo a su grado de pureza. Por ejemplo, en 1Kg de cocaína al 95% de pureza se pueden sacar 4Kg, pero si tiene un 40% de pureza se puede encontrar medio kilogramo de droga. "Normalmente la valoración suele andar sobre 60 euros el gramo", explica el Caporal 11084.

La evolución del precio de la cocaína en España se ha estabilizado con el paso de los años. En el año 2015 alcanzó su máximo pico llegando al precio de los 62€. Desde entonces el precio no se ha modificado y en este pasado año 2020, un gramo de cocaína equivalía a 60€, según la Fiscalía de Barcelona. 

 

Evolución del precio de la cocaína en España entre 2012 y 2020

 

 

Fuente: Elaboración propia a través de datos de la Fiscalía de Barcelona

 

La vulnerabilidad, el "AS" de los narcotraficantes

Las personas que se embarcan en la peligrosa aventura de transportar droga hasta España, conocidas como "mulas", son individuos que tiene problemas económicos. Las organizaciones criminales se aprovechan de la vulnerabilidad de estas personas que debido a su situación son muy manipulables, como bien comenta el Teniente Alonso Franco: "Mucha gente viene engañada con la promesa de una mejor vida, que nunca se hace realidad". 

El representante de la Guardia Civil recuerda una historia que le llegó al corazón. Una mujer ciega de 70 años se embarcó hacía España con una maleta bajo la promesa de una operación de cataratas para recuperar la vista: "La pasajera venía con una autorización firmada por una ONG falsa con una cita en una clínica de Barcelona". La maleta contenía 1Kg de cocaína y la mujer fue detenida.

Cuando los cuerpos policiales detienen a las "mulas", nunca quieren hablar con ellos debido a que en la mayoría de casos están amenazados con la muerte de sus familiares. "Normalmente con nosotros no habla ninguno porque el que viene está advertido por los grupos criminales de que si dice algo ya no solamente no les pagaran sino que saben donde viven sus familiares y los tienen coaccionados", explica el Teniente Alonso Franco. 

Asimismo, los capos de las organizaciones criminales tienen un dominio de el funcionamiento de las fronteras aeroportuarias para tapar su identidad y no salir perjudicados en caso de detención y así, lo explica el teniente de la Guardia Civil: "Los grupos de narcotraficantes son malos, pero no tontos, por eso ellos le dan la maleta a un facilitador que se la proporciona a la mula con un número desechable y nunca su nombre real".

 

El cuerpo, el transporte más peligroso

Cuando los cuerpos policiales del aeropuerto de El Prat detiene a una persona que ha injerido droga o a través de los Rayos-X sospechan que lleva algún tipo de sustancias le trasladan al hospital Bellvitge. Ahí los médicos elaboran una historia clínica y preguntan al pasajero si tiene antecedentes patológicos de enfermedades conocidas. A continuación, los profesionales hacen un tacto vaginal o rectal y radiografías. 

"El transporte de droga más habitual en el cuerpo son paquetes de cocaína y heroína escondidos en el ano o en la vagina o bien tragadas en capsulas u otros materiales", así lo explica María Victoria García, doctora de urgencias del hospital Bellvitge. Los síntomas que presentan estos pasajeros dependen de la sustancia ingerida. En el caso de la cocaína se producen convulsiones, taquicardias, hipertensión y una gran subida de temperatura.

Una vez detectada la droga, el método más habitual para expulsarla es de forma natural, es decir, se espera a que el pasajero las defeque. En caso de que el pasajero se encuentre en estado grave, los especialistas llevan a cabo otra serie de procedimientos y así lo cuenta María Victoria García: "En los casos más peligrosos llevamos a cabo una intervención quirúrgica que supone un riesgo mayor porque si se rompen las capsulas que lleva dentro muchas veces acaba con la muerte de la persona". 

María Victoria García recuerda una vez en la que un avión procedente de Ámsterdam tuvo que parar de urgencia en Barcelona porque uno de los pasajeros había injerido 80 bolas de cocaína y estaba sufriendo una sobredosis. En ese caso, María Victoria explica el procedimiento llevado a cabo: "Cuando hay sobredosis, se protegen las vías respiratorias, se mira que el aparato circulatorio esté bien y se administran fármacos para las convulsiones y la hidratación".

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Bolas de cocaína expulsadas del cuerpo de un pasajero. Imágenes cedidas por los Mossos d'Esquadra (2020).

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Radiografía de bolas en el cuerpo de una persona. Imágenes cedidas por el Hospital Bellvitge (2021).

 

Penas de 1 a 6 años

Cuando se pone a un pasajero que lleva droga a disposición judicial, las penas dependen de la cantidad transportada, pero por norma general ascienden entre 1 y 3 años sino daña la salud de la ciudadanía. Pero en el caso de drogas como la cocaína y la heroína, que sí que los producen, la pena se multiplica hasta 6 años. Además, existen casos en los que si se supera una cierta cantidad, la condena puede alcanzar los 9 y así lo explica Ana Gil, Fiscal de la Fiscalía Provincial de Barcelona y miembro del Servicio Especial Antidroga y Delincuencia Organizada: "Si se supera las cantidades de 750 gramos de cocaína y 120 de heroína puros, se sube en un grado la pena y así hasta 9 años". ​

En el aeropuerto de Barcelona se han triplicado los límites mencionadas anteriormente. Ana Gil recuerda un caso en el que se juzgaron a 20 personas de una empresa por traficar cocaína en vuelos generales: "Nunca sabes cuántos pueden llegar, son grandes empresas que tienen lugares habilitados donde guardan la sustancia estupefaciente para la venta en Barcelona y contratan organizaciones para sacar la droga de los países exportadores".

El negocio de la cocaína va viento en popa alcanzando picos de producción y clientela.  Los cuerpos policiales trabajan día a día para frenar el tráfico de este tipo de sustancias, pero como bien explica el Teniente Alonso Franco: "Si hay gente que quiere consumirla nunca parará, eso es como todo". Ahora es trabajo de todos los países, tanto exportadores como receptores han de trabajar mano a mano para parar una tendencia que cada año crece más porque como bien dijo el escritor norteamericano, Don Winslow: "La droga gobierna el mundo".

 

 

 

 

 

Los métodos más sofisticados de tráfico de cocaína en tiempos de covid-19