Italia aumenta las restricciones para frenar la segunda ola de covid-19

Roma. Pixabay
Roma. Pixabay
Italia aumenta las restricciones para frenar la segunda ola de covid-19

El gobierno ha dividido el país en tres zonas en función de la incidencia del virus y ha decretado medidas diferentes para cada una

 

El pasado 5 de noviembre, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, firmó un nuevo decreto que refuerza las medidas de contención del coronavirus ante el aumento de contagios de covid-19 en el país. El nuevo decreto entró en vigor el 6 de noviembre y será vinculante hasta el 3 de diciembre de 2020. Según las autoridades sanitarias el país está en alerta máxima tras alcanzar los 20.000 casos diarios. La región del norte de Lombardía lidera la tasa de contagios con más de 9.900 positivos registrados el pasado 7 de noviembre, 4.296 de los cuales se registraron en el área metropolitana de Milán, según reporta La Repubblica.

El nuevo decreto prevé restricciones diferentes en cada región según su rango de riesgo de contagio. A cada zona se le ha asignado un color en función a este rango: las de mayor incidencia son coloreadas de rojo, las de intermedia de naranja y las de menor de amarillo. El vicepresidente de salud, Pierpaolo Sileri, explicó que “las zonas son definiciones que todavía se pueden modular en las próximas semanas”, por lo que pueden cambiar de color.

De esta forma, Italia queda dividida en tres zonas de riesgo. En la zona amarilla se encuentran Campaña, Emilia-Romaña, Friuli-Venecia Julia, Lacio, Marcas, Molise, Cerdeña, Véneto y Trentino-Alto Adigio. En estas regiones se prohíbe circular entre las 22.00 y las 5.00 y los restaurantes, bares, heladerías y panaderías solo pueden abrir hasta las 18.00 y hacer servicios a domicilio hasta las 22.00. En las zonas amarillas, está permitido el desplazamiento entre municipios y provincias, siempre que sean del mismo color.

En la zona naranja están Apulia, Sicilia, Abruzos, Umbría, Basilicata, Liguria y Toscana. En estas regiones las intervenciones restrictivas son menos graves que en la zona roja, pero contemplan disposiciones para el cese de ciertas actividades —como el cierre total de la restauración—, restricciones a la movilidad en ciertos municipios y provincias y el cierre de escuelas y universidades en función de la situación epidemiológica.

En la zona roja se encuentran Lombardía, Piamonte, Valle de Aosta y Calabria, donde se aplican las medidas más restrictivas, ya que el cinturón rojo es el que tiene mayor riesgo. En estas áreas se ha decretado un cierre de dos semanas con prohibiciones de viaje, tiendas cerradas y desplazamientos solo cerca de casa. En el caso de los viajes, también están prohibidos dentro de los mismos territorios, por lo que no se permiten movimientos entre municipios y provincias. Los habitantes de estas regiones sólo pueden salir de casa por necesidades laborales probadas, situaciones de necesidad o por razones de salud. Las escuelas realizan los estudios a distancia —a diferencia de la zona amarilla donde aún se imparten diferentes cursos presenciales como primaria y secundaria— y las industrias, los sectores de la artesanía y la construcción y servicios como peluquerías siguen funcionando.

VeneciaVenecia. Pixabay

Monica regenta una tienda de ropa en Spinea, una población ubicada en Véneto a la que se ha asignado el color amarillo. Se muestra crítica con la gestión del ejecutivo de Conte y apunta que “el gobierno ha preferido gastar el dinero recibido en mascarillas, que nunca llegaron, y en bonus para monopatines y bicicletas. Han hecho recortes en los servicios sanitarios y ahora todo se vuelve en contra porque ya no sabemos dónde conseguir fondos”. Por su parte, Mara, dueña de una frutería en Mestre, también en Véneto, considera que “tendrían que haber cerrado todo desde un principio, sin diferenciación de zonas, pero al estado ya le va bien jugar con los ciudadanos mientras ellos siguen ganando dinero”.

Giuseppe es el titular de una cafetería de Venecia y ve intereses en la asignación de las zonas de colores: “¿Por qué creéis que la región de la Campaña [donde se encuentra Nápoles] está en zona amarilla teniendo un alto número de contagios? Todo gira en torno a la mafia y la corrupción del estado”. En la calle hay un sentimiento generalizado de que el gobierno debería haber decretado un cierre total del país en vez de separar las regiones por zonas de riesgo.

Manifestaciones y actos violentos contra las restricciones

Estas restricciones han causado varias manifestaciones distribuidas por todo el país. El pasado 26 de octubre, centenares de italianos salieron a las calles para protestar contra la última ronda de restricciones, incluido el cierre anticipado de bares y restaurantes. En Milán, considerada la capital financiera del país, los manifestantes arrojaron cócteles mólotov a la policía, que respondió con lacrimógenas. En Turín se vivió una situación muy parecida, donde un grupo de encapuchados se enfrentó a la policía, destruyó escaparates de comercios y saqueó los locales.

En Nápoles, la principal ciudad del sur de Italia, varios miles de personas pidieron la dimisión del presidente de la región de Campaña en una protesta en la que se produjeron enfrentamientos esporádicos entre jóvenes encapuchados y la policía. El pasado 3 de noviembre, en la capital, Roma, un grupo de comerciantes y dueños de restaurante se estaba manifestando pacíficamente, cuando un contingente de entre 200 y 300 simpatizantes de la formación neofascista Forza Nuova comenzó a provocar disturbios, incendiando contenedores y lanzando objetos a la policía, que respondió con cargas y mangueras de agua.

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