‘El juicio de los 7 de Chicago’, un alegato contra la injusticia

‘El juicio de los 7 de Chicago’, un alegato contra la injusticia

El juicio de los 7 de Chicago es la última gran producción de Netflix. Dirigida por Aaron Sorkin (El ala oeste de la casa blanca y The Newsroom) y protagonizada por Eddie Redmayne, Sacha Baron Cohen, Mark Rylance, Frank Langella, Joseph Gordon-Levitt, Jeremy Strong, John Carroll Lynch, Alex Sharp, Yahya Abdul-Mateen II y Michael Keaton, narra la historia de los siete activistas sociales acusados de promover disturbios violentos durante la convención demócrata de 1968 celebrada en Chicago, cuando centenares de manifestantes ocuparon las calles para protestar en contra del intervencionismo americano en la guerra de Vietnam.

A través de una excelente puesta en escena y de unos diálogos sin desperdicio, la película explica los entresijos de un caso complejo y político que tuvo una gran resonancia en uno de los momentos más convulsos de la historia reciente de los Estados Unidos. Gracias a un enérgico prólogo que recurre a imágenes de archivo, Sorkin introduce al espectador en esos años y le invita a revivir unos hechos que marcaron al pueblo estadounidense y que dieron pie al famoso juicio de los siete de Chicago.

En aquel entonces, la guerra de Vietnam estaba en su máximo apogeo y el presidente Lyndon B. Johnson, sucesor de John F. Kennedy, acababa de enviar 500.000 soldados al frente en una de sus últimas decisiones como máximo mandatario —meses después ocuparía el cargo Richard Nixon, quien pretendía alargar el conflicto—. Al mismo tiempo, el asesinato de Martin Luther King avivaba la llama de la interminable lucha racial, con grupos como los Panteras Negras en primera línea. América, finalmente, despertaba con movimientos ciudadanos que reclamaban el regreso de sus hijos perdidos en tierras inhóspitas donde combatían a un enemigo sin entender el porqué.

Sorkin, con un punto de vista claro y una opinión formada sobre los hechos, muestra con maestría lo acontecido en aquel explosivo 1969, en el que se juzgó a los cabecillas de los grupos que habían protestado ante las instituciones gubernamentales durante la convención demócrata. El filme muestra que fue un juicio politizado, en el que no se juzgaron acciones, sino ideas.

La democracia estaba cuestionada por la connivencia entre el poder ejecutivo y el judicial; el gobierno, en el punto de mira, usaba toda su fuerza para acallar las voces disidentes, tanto en la calle como en los juzgados. El juicio de los 7 de Chicago se hace eco de ello y muestra con crudeza y veracidad los choques entre los cuerpos policiales y los manifestantes y, con elegancia e inteligencia, el proceso judicial. A todo ello contribuyen las fantásticas interpretaciones de un reparto soberbio, entre los que destacan Langella, Keaton, Baron Cohen y Levitt.

El juicio de los 7 de Chicago invita a reflexionar sobre un tema que hoy en día sigue muy presente, la división de poderes en democracia, un mecanismo que debe garantizar el estado de derecho pero que, como muestra la cinta, no parece consolidado, ni siquiera en países como Estados Unidos. La dirección de un siempre impecable Sorkin y el genial despliegue del elenco de actores hacen que este filme sea un claro contendiente a los Oscars y una de las mejores producciones en lo que va de año; es necesario aplaudir a Netflix, que por fin da el dinero necesario a la persona adecuada.

 

Puntuación: 7,75/10

‘El juicio de los 7 de Chicago’, un alegato contra la injusticia