Un atípico Sant Jordi se apodera de las calles de Barcelona

Ander Alonso
Un atípico Sant Jordi se apodera de las calles de Barcelona

La diada de Sant Jordi vuelve llena de fuerza y alegría a la ciudad condal, donde las calles se llenan de rosas y libros, a pesar de ser de una forma bastante atípica a causa de la pandemia de covid-19

 

Dos años después de la última celebración de esta festividad catalana, el 23 de abril amaneció soleado y lleno de magia. Fue todo un milagro este buen tiempo, ya que llevábamos una semana con bajas temperaturas y muchas nubes.

La población barcelonesa se levantó con ilusión, con ganas de regalar libros y rosas a sus seres queridos, de perseguir a su escritor o escritora favorito para que les escribiera una dedicatoria en sus respectivos libros, de recordar qué era vivir esta diada y, sobre todo, de recuperar lo que el confinamiento nos arrebató hace un año.

Desde bien temprano abrieron los establecimientos de libros y rosas, aunque de estos últimos ha habido muy pocos por toda la ciudad: “Ya le he comprado un libro a mi mujer, pero ahora estoy en busca de una rosa y no encuentro ninguna por toda Barcelona”, aseguraba el ciudadano Iván García, que parecía estar algo inquieto.

A pesar de haber vuelto a celebrar el día de las princesas, las rosas, los dragones, los caballeros y los libros, aún se notó cierta anormalidad. Fue el Sant Jordi más atípico de los últimos años —¿quién sabe si de la historia?—.

Debido a estar sufriendo una pandemia, tanto el ayuntamiento de Barcelona como los profesionales del sector, libreros y floristas, hicieron todo lo posible para acercarse a un Sant Jordi común, el Sant Jordi que todos recordamos con añoranza y amor.

“Que nuestro sector siga adelante a pesar de la pandemia es todo un lujo y no puedo pedir más. El día de hoy me ha sorprendido para bien, no esperaba ver a tanta gente por las calles. Barcelona ha estado muy triste y vacía últimamente y verla así me da esperanzas. Tenemos que empezar a vivir, ya hemos estado mucho tiempo en casa”, comentaba la librera de Fnac Adriana Pi.

Todo el personal administrativo del ayuntamiento y del sector sanitario intentó cumplir con las medidas anti covid-19. Sin embargo, no se pudieron evitar ciertas aglomeraciones que por la tarde fueron en aumento, en especial, en la zona de Passeig de Gràcia, a la altura de La Casa Batlló. El edificio, diseñado por el famoso arquitecto Antoni Gaudí y uno de los más emblemáticos de la ciudad, vestía con elegancia un decorado de rosas por toda la fachada.

Yasmina Naranjo

A lo largo del día, varios escritores dedicaron firmas en distintos puntos de la ciudad. Javier Cercas, Xavier Bosch y María Dueñas, conocida por la exitosa novela el Tiempo entre costuras, estuvieron entre ellos. “Vuelven los libros y los lectores a la calle y esto me hace muy feliz. Todo se está desenvolviendo muy bien y estamos todos muy contentos. A nivel de ingresos este año está más tranquilo respecto al año 2019 y la afluencia también ha descendido, pero aun así es una suerte el día que estamos teniendo”, afirmaba Dueñas. Por su parte, Carlos del Amor lanzó este mensaje a los medios de comunicación: “No hay mejor motivo que un libro para recuperar la vida de antes”.

Considero que no puede tener más razón. La diada de Sant Jordi de este año fue diferente, pero revivir esta celebración tan deseada para los catalanes nos dio esperanzas para encontrar la luz al final del túnel, como tan a menudo hacen novelas, poemarios, textos teatrales, cuentos, ensayos y crónicas.

Un atípico Sant Jordi se apodera de las calles de Barcelona