De ruta por Barcelona con un sin techo como guía

  • Hidden City Tours muestra a los turistas una Barcelona distinta desde los ojos de  personas sin techo.

  • Udo Brändle, que consiguió salir de la calle gracias a esta empresa, nos desveló algunos de los secretos que esconde la capital catalana.

Udo Brändle junto a un grupo de turistas polacos (Mar Martínez/DOBLECHECK)
Udo Brändle junto a un grupo de turistas polacos (Mar Martínez/DOBLECHECK)

“El proyecto surgió cuando buscaba un voluntariado en Londres. Allí descubrí una empresa llamada Unseen Tours que organizaba tours guiados por personas sin hogar”, afirma la fundadora de Hidden City Tours, Lisa Grace.

Hidden City es una empresa dedicada a ofrecer tours turísticos, formada por un equipo de cuatro personas: Lisa, la organizadora y tres guías sin hogar, Udo, José y Juan.

Lo que distingue a está organización de otras es que sus guías han vivido en las calles de Barcelona. Ellos son los encargados de mostrar a los turistas que la capital de Cataluña puede verse con otra mirada: una mirada más humilde, sencilla y sincera.

Udo Brändle se define como una persona sin nacionalidad. Sin embargo, a pesar de no tener apego por ningún lugar, conoce Barcelona como la palma de su mano. Una ciudad de millón y medio de habitantes en cuyas calles duermen cada noche en torno a mil personas.

A las 11h, Udo nos esperaba en la plaza Nova, ubicada en el barrio Gótico de Barcelona. Era un día lluvioso y hacia frío. Sin embargo, los turistas habían venido sin paraguas y con ropa veraniega esperando encontrarse el clima mediterráneo. Desde allí, el guía empezó un recorrido en el que fue contándonos algunos de los secretos que escondía la ciudad.

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Udo Brändle, vestido con el uniforme de la organización Hidden City Tours, mostró a los turistas plaza Nova (Patricia Pérez/DOBLECHECK)

La plaza de Sant Felip Neri fue la primera parada. Aunque en ese momento la plaza destacaba por su luz y por la afluencia de turistas que paraban para hacerse una foto, el guía nos contó que durante la noche daba “refugio a más de veinte personas sin hogar”.

Udo nunca durmió en aquella plaza. Llegó a Barcelona hace diez años en busca de una vida fuera de Alemania, su país natal. “En Alemania tenía familia, trabajo y un hogar, pero la forma de vida que llevaba y el carácter de la población no me hacía feliz. Por ese motivo decidí abandonarlo todo e irme a España, un lugar que me enamoró des del primer momento”, recordó Udo.

Una nueva vida a los 56 años

Udo llegó a Barcelona el año 2008 con el objetivo de buscar trabajo e instalarse en una ciudad que lo había fascinado años antes durante unas vacaciones. En su primera noche le robaron el equipaje, dejándolo sin dinero y sin pasaporte. Después de acudir a un centro social pidiendo ayuda, Udo recurrió al Consulado de Alemania de Barcelona. Sin embargo, el Consulado expresó su indiferencia hacia él diciéndole que era su problema haber perdido el pasaporte y que si quería ayuda visitara uno de los centros sociales apuntados en la lista que le dieron.

El tour avanzó por las diferentes calles que limitan el barrio Gótico de Barcelona hasta llegar a la Plaza del Pi. Allí nos enseñó los famosos capgrossos escondidos en la iglesia del Pi y habló de lo coloridas que son las fiesta mayores barcelonesas.

Alcanzamos las Ramblas y el guía, con tristeza e indignación, contó al grupo de turistas que aquel era uno de los lugares en los que no se permitía a los sin techo dormir por la noche, juntamente con la Plaza Reial y el Parc de la Ciutadella. Sin embargo, el Parc de la Ciutadella había sido su refugio en el momento que decidió instalarse en Barcelona y empezar su vida desde cero.

Tras sufrir el robo y ante las evasibas de las autoridades alemanas en Barcelona, Udo acudió a los centros sociales que le informaron sobre los comedores benéficos, las lavanderías y las normas que debía cumplir.

Al cruzar las Ramblas llegamos al Raval, allí se encuentra el comedor social Reina de la Paz. Enfrente de este comedor situado en la plaza de Sant Agustí, Udo recordó lo siguiente: “El primer día que pisé este comedor salí sin haber comido nada. Un comedor social es un lugar difícil. Los olores que desprende la gente se mezclan con la comida y se te quitan las ganas de comer”.

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El guía turístico explicó cómo había conseguido salir de la calle (Mar Martínez/DOBLECHECK)

Mostrar la cara B de Barcelona

Cuando Udo conoció a Lisa Grace, directora y fundadora de Hidden City Tours, en un centro benéfico, ésta le ofreció la oportunidad de trabajar como guía en su compañía: enseñaría Barcelona a los turistas y debía hacerlo en inglés. A cambio de este trabajo, conseguiría un contrato y la posibilidad de tener un NIE, una cuenta bancaria y una tarjeta de la Seguridad Social.

Udo contó que en un principio se negó a hacer el tour, sobre todo, por la cuestión idiomática, ya que decía que no hablaba nada bien el inglés. Pero finalmente aceptó el reto porque las ventajas que ofrecía aquella oportunidad eran mayores que su miedo.

“Ahora hace cinco años que trabajo para Lisa y soy feliz. No tengo nada pero soy feliz. Puedo enseñar la cara B de Barcelona a personas como vosotros: estudiantes que podéis cambiar el mundo”, añadió emocionado al final de la visita.

Udo tiene 56 años y a pesar de carecer de los bienes materiales que tenía en Alemania, confesó que nunca ha sido tan feliz como ahora haciendo este trabajo.