Diarios de Guerra: Karlos Zurutuza habla de Libia y el fenómeno migratorio

Desde 2011, este periodista vasco freelance ha viajado en repetidas ocasiones a Libia, un país inmerso en un conflicto de milicias y una profunda crisis migratoria

  • Karlos Zurutuza publica "Tierra Adentro", un libro que desvela la compleja situación migratoria en el país árabe.
  • "Muchos periodistas viajaban a Libia con un titular escrito en la frente sin ni siquiera observar la realidad".
  • "Hay mucha gente que prefiere morir antes que volver a su país de origen".
El periodista freelance posando con una milicia de Murzuk, Libia. (KARLOS ZURUTUZA)
El periodista freelance posando con una milicia de Murzuk, Libia. (KARLOS ZURUTUZA)

Karlos Zurutuza (San Sebastián, 1971) es un periodista freelance especializado en la cobertura de conflictos en Oriente Medio y el norte de África. Con una amplia experiencia, ha publicado decenas de reportajes en prestigiosos medios internacionales y nacionales como Jot Down, Al Jazeera, The Middle East Eye, Deutsche Welle o Gara.  

El periodista vasco también ha publicado tres libros basados en sus vivencias: Tripoli-Kabul (Gaumin, 2012), Ekialde Hurbila, muinak eta ertzak (Elkar, 2017) y Tierra Adentro​ (Libros del K.O., 2018). Este último libro desvela la situación de Libia, un país desconocido para muchos de nosotros.

¿Cuándo y por qué fuiste a Libia por primera vez?

La primera vez que fui a Libia fue en 2011 y buscaba reportajes que vender.

Cuando se iniciaron las revueltas árabes yo estaba en Bagdad porque siempre había apostado por Irak pero en 2011 el foco mediático se desplazó al Magreb y tuve que desplazarme.

¿Qué información tenías en ese momento? ¿Cómo se prepara un reportero para cubrir un territorio en el que no ha estado nunca?

En ese momento no había información sobre Libia, fue como llegar a un planeta desconocido. Yo siempre intento documentarme antes de desplazarme a un nuevo lugar pero lo único que sabía de Libia era por unas pocas páginas de Wikipedia que hablaban sobre ella. Además, cuando la gente empezó a desplazarse hacia Libia, la mayoría se concentraron en el este del país, pero a mi no me gustan los festivales de periodistas que se generan en estas situaciones y suelo huir de ellos. Por ese motivo, en lugar de entrar por el este del país, entré por Túnez.

Libia me fascinó des del primer momento, por este motivo no he dejado de volver desde entonces.

 

"En ese momento no había información sobre Libia, fue como llegar a un planeta desconocido"

 

¿Realmente sabemos algo de Libia? ¿Por qué crees que Libia es un país desconocido por la mayoría?

Una de las razones por las que Libia es un país desconocido es que en 2011 hubo una sobredosis mediática sobre lo qué estaba pasando en Libia y esto terminó con la marcha de los periodistas porque los reportajes y noticias sobre el país ya no generaban interés.

Hace poco se volvió a recuperar el interés por el tema de la migración, ya que Libia es un país de seis millones de habitantes que acoge a un millón de inmigrantes. Si uno hace la regla de tres, se da cuenta que es como si el Estado español en época de posguerra hubiera acogido a ocho millones de personas.  Sin embargo, en este momento, se han vetado los visados para la entrada de los periodistas al país y eso dificulta que podamos informar sobre lo que está pasando.

La última vez que fui fue el año pasado y entré sin visado.

¿Qué trámites necesitas para obtener un visado?

El tema del visado fue complicándose a partir de 2011. En el periodo de gobierno de Gadafi era muy difícil acceder al país porque conseguir un visado era muy difícil. Sin embargo, con los rebeldes fue todo mucho más fácil. Con los rebeldes no necesitabas ni dinero ni visado. El problema que existe hoy en día es que los periodistas tenemos vetada la obtención de un visado. Tienes que tener una buena red de contactos para poder llegar al país.

 

Karlos Zurutuza junto a tres combatientes amazigh en las montañas Nafusa. (KARLOS ZURUTUZA)

¿Por qué se vetaron los visados a los periodistas en 2016?

Los visados se vetaron porque el tema del tráfico de personas era muy vergonzoso para el gobierno de Trípoli. Además, muchos periodistas viajaban a Libia con un titular escrito en la frente sin ni siquiera observar la realidad. Hubo periodistas que falsearon la realidad para poder vender un reportaje y eso es inmoral.

Todo el mundo quiere vender una historia pero no se debe sobrepasar el umbral porque estás demonizando a gente que no tiene los recursos necesarios para sobrevivir en un país en posguerra. Un ejemplo que cuento en mi libro Tierra Adentro (Libros del K.O.) trata sobre un periodista que inventó que un centro de internamiento administraba agua salada a los inmigrantes detenidos.

 

"Muchos periodistas viajaban a Libia con un titular escrito en la frente sin ni siquiera observar la realidad"

 

Tierra Adentro, es el resultado de muchos viajes a la región durante los últimos años. Muchos de ellos con el fotoperiodista Ricard García Vilanova. ¿Mejor trabajar solo o en tándem?

Personalmente prefiero trabajar solo pero Ricard es una excepción, ya que es muy buen amigo mío. Ricard es una persona con la que puedo trabajar y también puedo irme de vacaciones.

Para mi es muy difícil hacer estos viajes en tándem porque es complicado que los dos o los tres que estamos allí queramos hacer la misma historia a la vez. Si los tres hacemos la misma historia. ¿Quién la vende? Porque está triplicada.

En el libro, comentas que Libia es un país migratorio desde la llegada de Gadafi en los años 90. ¿En qué situación se encuentran ahora estos inmigrantes?

En los años 90, una gran cantidad de subsaharianos fueron a Libia para trabajar, ya que en Libia había trabajo en condiciones razonables y podían enviar dinero a casa.

En el año 2011, la situación para estos inmigrantes cambió porque estalló la guerra y se vieron atrapados en un fuego cruzado que solo les ofrecía dos opciones: volver a casa o cruzar hacia Europa.

Hay algunos que apostaron por quedarse pero la situación se va deteriorando y he conocido casos de gente que quería irse, no porque no se sintiera bien sino porque ya no podían mandar dinero a su casa y la estancia allí no valía la pena.

En el libro hablas de mafias que se dedican a secuestrar inmigrantes o incluso a venderlos. ¿Has encontrado inmigrantes que incluso se han arrepentido de haber llegado a Libia?

No, cuando los inmigrantes consiguen atravesar el desierto y llegar a la cuesta de Libia se tiran al mar porque después de toda esa travesía y el dinero que han pagado, muchas veces recolectando el dinero de toda su familia o conocidos, no pueden pensar en volver. La sensación de derrota es inasumible; hay mucha gente que prefiere morir antes que volver a su país de origen.

¿Cómo se organizan los guardacostas libios con la llegada de los inmigrantes y refugiados?

La flota libia fue destruida en 2011 por los bombardeos de la coalición y solo quedaron pedazos de esta flota.

El problema que tiene Libia es que el 90% de su población vive en la costa y cada ciudad de la costa se gestiona como una ciudad-estado. Por lo tanto, aquellos que viven en la costa y tienen una parte de la flota manejan sus propias embarcaciones y patrullan sus aguas jurisdiccionales.

Con el aumento de la inmigración, Europa se dio cuenta que tenía que parar el flujo migratorio y la mejor manera fue levantar un contingente de supuestas guardias marinas, que al final son las mismas personas que anteriormente traficaban con la gente. Por otro lado, los gobiernos europeos cierran los puertos a las ONG y ponen en nómina a los traficantes para que dejen de hacerlo, pero esto crea conflictos entre milicias.

 

"Los gobiernos ponen en nómina a los traficantes para que dejen de hacerlo"

 

Muchos inmigrantes que son traficados por las mafias terminan en centros de internamiento. ¿Cómo son estos centros?

Los centros de internamiento son escuelas o almacenes antiguos, que van cambiando continuamente de lugar, en los cuales se cambian los pupitres por colchones. Todos los centros de internamiento son malos, algunos más que otros, pero todos lo son.

Los traficantes disponen de unos almacenes donde secuestran a los inmigrantes para traficar con ellos o venderlos. 

El periodista vasco junto a una de las milicias que controlan el territorio de Zuwara, Libia. (KARLOS ZURUTUZA)

En Europa nos hemos desentendido del problema e incluso se han cancelado los permisos a los barcos de las ONG para que operen en la zona. ¿Cómo valoras la gestión europea del fenómeno migratorio en la orilla sur del Mediterráneo?

Hoy en día no existe ninguna gestión. Pero, para entender por qué no existe esta gestión, primero debemos analizar qué hizo Europa y la ONU en Libia.

En primer lugar, debemos comprender cómo afectó al país que un diplomático como Bernardino León, enviado político de la ONU para Libia, estuviera trabajando para uno de los gobiernos libios.

En segundo lugar, los países de la orilla norte del Mediterráneo financiaron una guerra sin un proyecto que fuera más allá de la aniquilación de Gadafi y, cuando esto sucedió, Libia quedó desamparada.

Y, en tercer lugar, lo que pasó es que Italia era el único país que se hacía cargo de los inmigrantes procedentes de Libia. Cuando empezó la crisis, Italia pidió ayuda a la Unión Europea porque el proceso era muy costoso, pero esta miró hacia otro lado dejando sola a Italia frente a la oleada de inmigrantes. Esto terminó con la misión conocida como “Mare Nostrum” y fue desde entonces cuando se produjo el gran desastre y empezó a morir gente.

 

"Italia pidió ayuda a la Unión Europea porque el proceso era muy costoso, pero esta miró hacia otro lado dejando sola a Italia frente a la oleada de inmigrantes"

 

Para poder entrar en los centros de internamiento o entrevistar a la población utilizaste un fixer. Háblanos del papel que tiene un fixer. ¿Cómo se consigue? ¿Mantienes el contacto de forma frecuente aunque te encuentres en Europa?

Yo trabajo con gente de confianza desde 2011. Mi fixer se encargaba de la traducción porque yo no hablo árabe y de tramitar los permisos. Yo siempre trabajo con gente que conozco desde hace tiempo, mis fixer son mis amigos y son los que me conectan con Libia.

Durante tu estancia, ¿Cuáles fueron los mayores obstáculos con los que te tuviste que enfrentarte, en Sirte por ejemplo?

En Sirte el principal problema fue la burocracia. La burocracia para llegar al frente siempre se convierte en un parque temático que consiste en exprimir a los periodistas al máximo y si no tienes recursos debes adaptarte a lo que te dejen.

En el caso de Sirte, cada día tenía que hacer 500 km para llegar al frente y esto no era garantía de que me dejarán entrar a primera línea.

¿Qué futuro ves para Libia?

No le veo ningún futuro porque me parece que el país se está pudriendo. Ya no puedes hablar de líneas ideológicas ni sectarias. En Libia hablas de grupos armados a los que no los se les puede unir bajo ninguna bandera ni ningún líder. ¿Qué le vas a dar a un país con cinco armas per cápita? Para mí, el escenario es más complejo que en Siria.

¿Crees que cambiará el papel que tiene ahora la mujer en ese  país?

Para empezar, en Libia existe la poligamia. La presencia de la mujer es mínima y cada vez va a peor. Una vez entrevisté a una activista y me dio este titular: las mujeres libias nos hemos convertido en un botín de guerra.

Las mujeres están tratadas como un objeto de intercambio y de disfrute para los integrantes de las milicias. Un ejemplo es que, a día de hoy, solo tengo relación con una mujer libia que está viviendo en Noruega.

¿Tienes pensado regresar?

Siempre estoy listo para volver. En teoría, tendría que estar allí ahora, pero iba sin visado y para poder entrar sin visado debes esperar que los planetas se alineen. Cuando me digan que puedo entrar, iré directo.