El médico rural, una figura esencial pero en desaparición

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El médico rural, una figura esencial pero en desaparición

La marcha de la población hacia las grandes ciudades ha conllevado a que la figura del médico rural haya perdido protagonismo, pero su existencia sigue siendo primordial para ofrecer asistencia sanitaria a pequeñas poblaciones alejadas. En municipios de poca población resulta inviable construir un centro sanitario y es por eso que los habitantes tienen la obligación de desplazarse al hospital más cercano. Teniendo en cuenta que la población de estas pequeñas localidades suele ser de avanzada edad, la alternativa de la figura del médico rural es la que más se ajusta a las necesidades.

La medicina rural

Podemos definir la medicina rural como la que se ejerce en un medio rural y que tiene unas características específicas que la diferencian de la medicina del entorno urbano, como la polivalencia de los profesionales médicos y la atención integral al paciente. Hay tres factores que explican estas características: la situación geográfica de aislamiento propia de los entornos rurales, la relación con la población atendida y la facilidad de acceso al profesional. Forzado por las circunstancias, el médico rural desarrolla capacidades y aumenta su capacidad de resolución con el objetivo de disminuir las derivaciones, así como también se abastece de más material en la consulta para poder atender las más necesidades posibles. La cercanía con el paciente hace que la atención sea más completa y adaptada al ambiente personal y social del mismo, contrario a lo que sucede en el medio urbano que el médico suele desconocer gran parte de la vida del paciente fuera de la consulta. 

¿Qué es un médico rural?

La Organización Médica Colegial de España (OMC) define como médico rural al colegiado en medicina que desarrolla su labor en núcleos urbanos de menos de 15.000 habitantes.

En 2011, la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (Camfic) detalló en un estudio que los médicos de familia que trabajan en zonas rurales tienen un mayor reconocimiento social. Quienes se dedican a esta profesión declaran como uno de los mayores aspectos positivos la cercanía que viven con los pacientes ya que llegan a pasar consulta tanto en el ambulatorio como en el domicilio de ellos, estableciendo así fuertes vínculos.

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Traje de protección para atender a los pacientes con COVID-19. | Imagen cedida por el doctor José Manuel Carmona.

Así lo detalla el doctor Carmona, quien asegura que después de 22 años como médico rural de familia en la misma población es “uno más de sus casas” y que “ayudar a las personas para que consigan un bienestar mayor tanto físico como mental y social y, de vez en cuando, salvar alguna vida, es una sensación indescriptible”. 

Asimismo explica que su “día a día es duro”. Carmona trabaja en un centro de atención primaria de un pueblo de menos de 2.500 habitantes, en el cual él es el único médico y atiende aproximadamente a unas 50 personas al día tanto presencialmente como virtualmente. De manera contraria a lo que creemos, el volumen de visitas en el entorno rural es mayor que en el urbano. 

El doctor Carmona declara que fue este el motivo por el cual los sanitarios rurales se manifestaron en huelga a finales de 2018, pedían “más tiempo para las visitas y menos visitas” ya que “con 7 minutos por persona” no pueden realizar una atención de calidad y la que merecen las personas. También manifiesta que los médicos si deben quedarse más tiempo para acabar de atender a todos los pacientes, lo hacen. “Trabajamos más horas de las que son”.

“Despoblación” médica rural y el problema del relevo generacional

Según un artículo publicado en la revista Redacción médica, unos 22.000 médicos trabajan en alguno de los 8.000 pueblos de menos de 15.000 habitantes que hay en España. 

La falta de incentivos y las condiciones laborales de las ofertas para plazas rurales hace que cada vez haya menos facultativos dispuestos a marcharse a estas zonas a trabajar. El doctor José Manuel Carmona, que ejerce en el medio rural desde hace más de dos décadas, declara que la razón puede ser por dos motivos: por condiciones económicas y por la inestabilidad de los contratos que ofertan a los médicos que acaban de terminar su formación. 

También manifiesta que “a día de hoy el sueldo de un médico de atención primaria en España puede ser hasta un 50% inferior al sueldo de un médico de atención primaria en cualquier otro país de la Unión Europea”. Además expone que “el 25% de los médicos en España, cuando acaban su formación, marchan a otros lugares de la UE” debido a la precariedad de los contratos laborales que se les ofrecen. A estos motivos, en el medio rural se añaden otros inconvenientes como son: el mayor volumen de trabajo, los medios con los que debe ejercer y la autosuficiencia e implicación que requiere

Cabe destacar, según explica el doctor Carmona, que este tipo de trabajo es de carácter vocacional. El secretario general del sindicato Metges de CatalunyaJosep Maria Puig, sostiene que “hay que dar incentivos económicos. También mantener cierta profesionalidad en las actuaciones, como darle un mes al año para ir a los servicios de Medicina Interna de los grandes hospitales. Y, a nivel laboral, que se compense también con más nota para hacer concurso de traslado. El papel de la Administración es crucial; si no se ocupa de esto, estamos muertos”.

Imagen cedida por el doctor José Manuel Carmona.Placa del consultorio local de Sant Llorenç Savall. | Imagen cedida por el doctor José Manuel Carmona.

El trato personal 

El doctor José Manuel Carmona, de 51 años, atiende a 2.373 personas de Sant Llorenç Savall (Vallés Occidental). Este vive a casi 19 km del ambulatorio dónde ejerce, por lo que cada día conduce por una carretera secundaria de curvas hasta llegar al ambulatorio donde tiene una plaza de aparcamiento reservada en un callejón próximo al centro sanitario.

En 1998, Carmona se desplazó desde la Comunidad Valenciana hasta Sabadell, donde reside actualmente, tras aprobar las oposiciones para médico de atención primaria. Por aquel entonces, Carmona buscaba estabilidad laboral y decidió que trasladarse era la mejor opción. Ahora piensa que fue una sabia decisión y confiesa que la forma de ejercer de médico en el mundo rural hace que se sienta totalmente realizado con su trabajo. El doctor dice que acompaña al paciente toda su vida y conoce del todo a la familia.

La labor del médico rural se alimenta en la implicación personal y la humanización delservicio. Es una profesión marcada por la cercanía, así lo refleja José Manuel al confesarnos conocer la historia de cada uno de sus pacientes. Él, que trabaja junto a una enfermera y una administrativa, narra que su ambulatorio “es un poco diferente al resto”. El trato con los pacientes es tan cordial que cuando falta al trabajo, “el pueblo sabe dónde llamar”. 

La atención domiciliaria 

La atención domiciliaria forma parte de la medicina rural. Cuando el doctor Carmona termina de pasar consulta en el ambulatorio, se sube a su coche y conduce hasta casa del enfermo. En cambio, si se trata de un domicilio urgente, abandona el ambulatorio inmediatamente acompañado de su enfermera.

Hay días en los que el médico sale de su consultorio y dedica media mañana a las visitas domiciliarias que hay programadas. Hay pacientes que no pueden desplazarse al centro de atención primaria, entre ellos destacan las personas con enfermedades crónicas y las personas mayores.  El maletero del doctor Carmona está preparado para cualquier tipo de urgencia, se puede encontrar desde una bombona de oxígeno portátil hasta un talonario de recetas.

“En centros donde hay más médicos de cabecera, el médico no tiene que dejar de visitar a los pacientes para atender a una urgencia. El trabajo de un médico rural es mucho más duro porque tiene que ir al domicilio y cuando vuelve, tiene que visitar a los pacientes que ha dejado de atender”, añade Carmona. Al no disponer de vehículo de empresa, el personal facultativo de los centros rurales recibe un plus en su salario por el factor de la dispersión geográfica. 

En uno de sus últimos domicilios, Carmona salvó la vida de Francesc, un anciano de 80 años que vive en el pueblo con su mujer. El médico recuerda que el paciente sufría una hipoglucemia mortal y a los diez minutos de pincharle la inyección de glucagón, el hombre mayor ya bromeaba con él. Ese día llegó dos horas más tarde a casa, pero el profesional asegura que la satisfacción de salvar una vida no está pagada con dinero. “Parece que las vidas solo se salvan en los hospitales y las vidas se salvan en todos los niveles”, lamenta el doctor.

La tecnología en los centros rurales

El fenómeno de la telemedicina es el gran aliado de la medicina rural. Prestar servicios médicos a distancia es un ejemplo del exitoso avance de los centros de atención primaria. No solo el médico puede resolver consultas a tiempo real sino que también puede adquirir conocimientos por parte de otros profesionales de la salud. Ahora los médicos rurales están menos aislados gracias a las nuevas tecnologías.

Desde 2004, la consulta del doctor Carmona está totalmente informatizada. A través de internet, el médico puede acceder a la historia clínica del paciente y consultar las pruebas diagnósticas. Las TIC ofrecen una mejor atención al enfermo y garantizan la rápida respuesta del médico ante sus necesidades. “No tengo que esperar, como antiguamente pasaba, siete o diez días a que alguien me traiga la radiografía física para poderla ver”, reconoce el médico de familia.

La telemedicina ya es una realidad pero trae consigo una gran dependencia. La era tecnológica garantiza el factor más importante en una consulta: el tiempo.  En la actualidad, es un inconveniente trabajar sin internet. “Cuando el sistema se colapsa, tengo que hacer todo manualmente. Tardo el doble y para hacer recetas es un caos porque ahora son electrónicas”, cuenta Carmona. 

Afortunadamente, el ámbito rural dispone de los mismos medios de trabajo que un centro urbano

De doctor a paciente

España supera la cifra de 48.000 sanitarios contagiados por Covid-19 y es uno de los países con mayor número de contagios entre el personal sanitario según Redacción Médica. El Ministerio de Sanidad ha destacado que 1 de cada 8 personas infectadas por coronavirus son sanitarios. 

“He pasado la enfermedad aislado en mi casa”

El doctor Carmona ha colgado la bata de médico para convertirse en paciente. Lleva un mes aislado en su domicilio y tras 5 PCR realizadas, el resultado sigue siendo positivo. 

Todo este tiempo ha vivido con la incertidumbre de si su caso podría haberse complicado. “Ni los profesionales conocemos al cien por cien este virus. Me siento mal al no estar ayudando a mis compañeros en estos momentos de extrema necesidad”, asegura. Estar apartado de su familia le ha servido de reflexión. Con ganas de volver al campo de batalla, se encuentra en fase de recuperación y no ha dudado en hacer un poco de ejercicio desde casa. 

El Instituto Catalán de la Salud ha cerrado 46 centros de atención primaria en lo que va de crisis sanitaria, pero el ambulatorio del doctor Carmona sigue abierto. En plena pandemia, afirma que es inhumano trabajar con la sensación de que te pueden contagiar en cualquier momento. A principios de abril, el Colegio Oficial de Médicos de Madrid destacó que de los 23 médicos fallecidos en España a causa de la pandemia, 14 ejercían en atención primaria

Una media de 200 pacientes han pasado por la consulta del doctor con síntomas leves. Antes del inicio del estado de alarma, su ambulatorio no estaba preparado para lidiar con el virus. Sin equipo de protección individual y sin un protocolo establecido, el médico atendía posibles casos de coronavirus. Una vez tomadas las medidas en el centro de Sant Llorenç, los pacientes entraban de uno a uno y se llevaba a cabo la desinfección de la consulta con frecuencia. A las pocas semanas ya trabajaba con el EPI puesto, hasta que dio positivo. Para el doctor Carmona, estar al mismo tiempo buscando su seguridad y la de los pacientes, no ha sido fácil. 

El doctor José Manuel Carmona con su vestimenta de trabajo habitual. 

El sindicato de Metges de Catalunya denuncia el incumplimiento de la normativa de salud laboral tras el alarmante número de profesionales contagiados. Sanitarios de toda España han reclamado mascarillas eficaces y más equipos de protección.  El doctor Carmona señala que tener el Covid-19 ha sido tomar conciencia de que se trata de un accidente laboral. Además sugiere que cuando la crisis del coronavirus llegue a su fin, los sanitarios deberían salir a la calle a pedir explicaciones.  

Por suerte, una multitud de empresas han aportado su granito de arena ante esta crisis con donativos, apoyo logístico o proporcionando material sanitario. La oleada de solidaridad ha conseguido acabar con el desabastecimiento poco a poco, pero no del todo. El sindicato pide que se cumpla el protocolo de actuación frente a crisis como estas y ruega que cada profesional “tenga a su disposición mascarillas FFP2, gafas de protección ocular, protector facial, guantes y batas impermeables”, ya que por el momento, no todos los centros están cubiertos de la misma forma. 

Para acabar, José Manuel Carmona nos explica que “el Covid-19 tendrá que convivir junto con todas las patologías crónicas que se han dejado desatendidas durante estos meses”. El médico se plantea cómo será la desescalada y la nueva normalidad en los centros de atención primaria e insiste que su CAP no dispone de los mismos medios que un centro de salud más amplio y manifiesta que es imposible separar a los pacientes por la falta de zonas físicas

El médico rural, una figura esencial pero en desaparición